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Ana Moreno. Maquilladora profesional

Para cada imperfección se necesita una técnica diferente

La esencia del maquillaje se dice que es esconder nuestros pequeños defectos y realzar nuestras virtudes. Parece sencillo pero a la hora de la verdad, con la cara lavada podemos encontrar zonas con exceso de pigmentación en la piel, manchas, acné, rojeces, ojeras etc…, y para cada imperfección necesitamos un producto y técnica diferente.

Vamos a ver cómo podemos lograr que desaparezcan o camuflarlos de la mejor manera posible.

En primer lugar, desconfía de los milagros que ves en internet. Muchos de los blogs de maquillajes colgados en la red te ofrecen productos milagro. Ves una piel manchada, y con una brocha y un poco de maquillaje desaparece. En muchos casos la realidad es que la cantidad de maquillaje utilizada es insostenible para un maquillaje de calle, quedaría un efecto máscara antinatural. Pero el espectador al verlo a través de la pantalla no lo percibe así, y más si le sumamos un foco de luz potente apuntando al rostro de la persona maquillada.

Lo primero que debemos hacer antes de aplicar correctores, es tener la piel perfectamente limpia, sin restos de maquillaje y recién hidratada. Vamos a aplicar varias capas de producto, por lo que si hay sequedad en algunas zonas, el producto será visible en forma de roncha.

Para eliminar tus ojeras, es importante que diferencies un corrector de un iluminador. El primero lo que hará será neutralizar tu ojera, conseguir que el color de esta zona sea el similar a tu piel evitando oscuridad.

Para corregir tu ojera, aplica contorno de ojos hidratante, el tamaño de un grano de arroz, y extiéndelo por la zona inferior del ojo sin acercarte demasiado al mismo, ya que podría irritar la piel de esta zona tan delicada. Será suficiente con ponerlo en el hueso del pómulo, la piel ya se encargará de extenderlo por el resto del contorno.

Utilizando un pincel específico o la yema de los dedos aplica un corrector salmón o rosado en las zonas de oscuridad. Pon la cantidad necesaria hasta que la parte oscura haya desaparecido y después derrite el producto con la yema del dedo a toques. A continuación aplica una segunda capa de corrector, mucho más ligera y del mismo color de tu piel, o un tono menos. Esta vez ponla en todo el contorno del ojo evitando poner maquillaje de rostro en esta zona.

El iluminador por el contrario aclarará el tono de tu piel. No debe utilizarse en la zona de la ojera, ya que sólo conseguiremos dar un tono grisáceo a la piel que no nos beneficiará en nada. Este producto lo pondremos justo debajo de la ceja, en el lacrimal, pómulos y en la línea de la nariz. La claridad en estas zonas realzará nuestras facciones dando un aspecto sofisticado y saludable al instante.

Cuando lo que queremos corregir son rojeces o granitos una vez que tengas la piel hidratada aplicamos el corrector en las zonas rojas. Tenemos dos opciones: El corrector color verde, desde mi punto de vista poco recomendable ya que efectivamente, corrige muy bien el rojo, pero la piel queda verdosa, por lo que a continuación tendrás que aplicar una buena capa de maquillaje para evitar que se vea. Y la segunda opción que encuentro más acertada, que es un corrector color piel ligeramente amarillento. Neutralizará la rojez y con una capa ligera de maquillaje nadie notará que llevas corrector.

Si tu piel tiene un exceso de pigmentación amarilla: manchas o tono de la piel en general, puedes aplicar un corrector color violeta para modificarlo. Si es en una mancha concreta, aplica con un pincel una cantidad más concentrada y difumínalo con la yema del dedo justo antes de aplicar tu maquillaje. Si es el rostro en general aplica una capa de fluido tono violeta y después aplica tu maquillaje habitual.

Si las manchas son marrones, te ayudará el corrector de color anaranjado.

Si el problema es que tu piel es tono cetrino (grisáceo o verdoso) puedes utilizar directamente un maquillaje que contenga pigmentación rosada, o bien al terminar de maquillarte, puedes aplicar una ligera capa de polvos rosados por las mejillas, frente, nariz y mentón.