Sin duda anti-fútbol es la palabra del mes. El Getafe ha cogido la fama de un fútbol malo e impropio de Primera División y distintos periodistas, entrenadores y jugadores se han unido al “postureo” de decir que el Getafe no merece estar en la categoría que está. Por el conjunto azulón han pasado muchos entrenadores que han mostrado su lado táctico que no han acabado convenciendo en las gradas del Coliseum.

El fútbol “aburrido” de Luis García dejó una huella que parecía imborrable. Laudrup o Schuster hicieron un Getafe con un fútbol reconocido e intenso que toda España lo alababa. Contra y Quique Sánchez Flores también hicieron un Getafe con un fútbol distinto y productivo. Pero fueron seis años que el aficionado azulón no disfrutaba al ver a su equipo por el juego que desarrollaban. Fran Escribá fue la gota que colmó el vaso y tuvo que llegar un entrenador alicantino, con un ascenso a Primera el año anterior para cambiar la señal de identidad de un Getafe que no sabía ni a qué fútbol jugar.

Ahora está de moda criticar el juego de uno de los equipos con menos presupuesto de toda La Liga. Parece que sólo quieren que ganen los grandes, que los clubes humildes no les pongan las cosas difíciles.

Ante el Celta, el Levante y el Rayo
El partido en Vigo fue, sin duda, uno de los mejores partidos de toda la temporada. Los celestes se adelantaron y fue Jaime Mata quien rescató un punto de Balaídos donde el premio se lo llevó el Celta con ese empate. El Getafe generó más peligro y ocasiones que no supieron materializarlas.

El Levante se llevó tres puntos de oro del Coliseum con un juego bastante similar al de los azulones. El partido en Mendizorroza fue mucho más igualado. El Getafe marcó en la segunda parte y parecía que nos traíamos los tres puntos a casa. En el último minuto cabeceó el delantero del Alavés y tocó las redes para empatar el partido. Llegábamos a Vallecas con pocas esperanzas. No se nos ha dado muy bien el Rayo. Pero, con Pepe Bordalás, esto es distinto. Hicimos un fútbol agresivo, presionando en su área y teniendo mucha picardía.

El Getafe bloqueó a los franjirrojos desde la primera parte y sus mejores hombres estaban marcados por la defensa azulona. Sin duda, tácticamente, Bordalás se comió a Míchel y prueba de ello es que nos adelantamos gracias a Dimitri Foulquier. Un centro medido de Vitorino Antunes desde la lína de banda que remata el debutante como titular al palo largo, imparable para el ex-guardameta Alberto García. Poco después, una buena jugada del Geta acabó con gol en propia portería del Rayo para casi sentenciar el encuentro.

Raúl de Tomás recortó diferencias pero de nada le sirvió a un Rayo que sigue en descenso y un Getafe que ya se ha vuelto a situar en mitad de la tabla.

El juego del Getafe fue muy criticado en este partido y parece que se ha puesto de moda decir que “El Getafe no juega a nada”, “Sólo hacemos faltas y perdemos tiempo”, etc. Y es que empezaron criticando a la entidad azulona con aquello de ser “cuatro gatos”. Mucho más lejos de responder, la afición ya se denomina a sí misma como “Los cuatro gatos”. No dejan de llover críticas por todas partes y hay una cosa clara: si critican tanto a este equipo, es porque algo se está haciendo bien.