Naciendo y evolucionando con el barrio de Las Margaritas de Getafe

En 1969, el padre del actual dueño, Pedro Ramos, abrió la primera farmacia en el Barrio de Las Margaritas de la localidad de Getafe en la Avenida de las Ciudades, 10.

El primer dueño de la farmacéutica se trasladó desde un pueblecito de Extremadura a Getafe, debido a que en esos años los ciudadanos de la población se desplazaban a la capital a vivir para poder trabajar y cada vez había menos habitantes, por lo que decidió cambiar de vida y probar suerte en la gran ciudad.

Su hijo y actual dueño, Ignacio Ramos Esteban, terminó trabajando en la farmacia de su padre, ya que desde pequeñito siempre pasaba por el local porque “había chicles, entonces pensaba que era una tienda de chucherías”, comenta, pero poco a poco fue creciendo y le llamó la atención lo que hacía su padre, por este motivo empezó a ayudar en el comercio y terminó estudiando Farmacia para en un futuro comenzar a trabajar de continuo. De esta manera, una vez su padre se jubiló terminó siendo el dueño de Ramos Esteban Farmacia.

El antes y el ahora
Actualmente, las farmacias no tienen nada que ver con lo que fueron hace unas décadas, hemos podido comprobar que con el paso del tiempo han evolucionado bastante, sobre todo a la hora de vender, “antiguamente las farmacias no tenían tanta competencia, venía el precio marcado en todo, hasta las leches infantiles tenían su precio, en cambio ahora mismo estamos compitiendo con todas y con las grandes superficies, incluso con Amazon”, explica Ignacio. Uno de los factores donde se pueden diferenciar e intentan fomentar más es el servicio ya que, como hace años, la gente busca asesoramiento.

A la izquierda, Pedro Ramos junto a una empleada en la botica; A la derecha, laboratorio de la botica actualmente.

En aquella época no había grandes superficies, solo estaba Galerías Preciados, lo que hoy es El Corte Inglés, pero no tenían nada en venta de parafarmacia. “Hemos tenido que evolucionar en parafarmacia, donde hay venta libre y en estos momentos tenemos que ser más competitivos en productos como la leche, gafas, preservativos, entre otros”, indica el dueño de la farmacia Ramos Esteban.

De esta manera hay que destacar que la sociedad también ha cambiado, ya que el cliente más mayor no mira tanto el precio como una persona más joven, prefieren más el trato personal que les puedan ayudar en todo lo que necesiten y más en una farmacia donde se conocen de toda la vida, aunque los jóvenes también, pero se fijan más en otros detalles, “se nota mucho la diferencia generacional que hay y en qué época se ha criado cada persona”, recalca Ignacio.

Otras de las diferencias que se puede apreciar es que antes se realizaban en las propias farmacias los análisis clínicos, actualmente solo se hace de glucosa y de colesterol, pero antiguamente se podía hacer de todo tipo. Como explica el farmacéutico, “la analítica se hacía de manera manual, se contaban los glóbulos rojos con un microscopio de uno en uno, ahora ya se hacen en máquinas y lo hacen laboratorios, meten la sangre y ya salen directamente los resultados”.

Una de las anécdotas más destacadas que indica Ignacio, es cuando se efectuaba la llamada “prueba de la rana” (test de embarazo), ya que las personas no sabían de dónde venía el nombre y era debido a que directamente la prueba se hacía con ranas, donde se cogían a estos animales y se les inyectaba la orina de la mujer y si la rana empezaba a desovar en 24 horas se confirmaba el embarazo de la mujer, curioso ¿verdad?

La evolución de los medicamentos
En cuanto a los medicamentos, hoy podemos comprobar que existe una gran variedad, por este motivo han cambiado bastante, ya que antes no había tantas cantidades, pero con los genéricos han aparecido muchos y a precios más bajos que hace unos 20 años. Estos medicamentos tienen un precio más bajo, debido a que los laboratorios tienen una patente de 10 años en exclusiva, con un precio cerrado y cuando pasa este tiempo ya pueden copiarla otros laboratorios. “Por ejemplo, ha habido medicamentos que han pasado de valer 30 euros a 2 euros por lo que la reducción es bastante fuerte”, señala el dueño de la farmacia.

Trabajadoras de la farmacia en la que se aprecia el sistema de almacenamiento antiguo y moderno, sin y con cajoneras.

Otros de los cambios es el copago de los medicamentos, antiguamente los pensionistas eran los únicos que no pagaban nada y los activos pagaban siempre un 40%. Un activo podía estar parado, no tener dinero pero le tocaba pagar, por lo que la nueva norma lo que ha hecho es que quien no tenga trabajo, sea pensionista o sea activo, paga un máximo de 18 euros dependiendo de su renta pero nunca pagan más de esto al mes, por lo que también de esta manera ha cambiado la forma de consumir los medicamentos, ya que antes se cogían cuando eran gratis y llegaban a caducar para luego terminar tirándolos, “por lo que poner un pequeño valor al medicamento hace que la gente reaccione mejor y no acumule medicamentos, de esta manera el consumo se ha racionalizado”, dice Ignacio.

A día de hoy, todo ha ido evolucionando en la sociedad, y, como no puede ser de otra manera, en las farmacias también, tanto en la manera de servir los medicamentos como en los productos que dispensan, pero para Ignacio Ramos, “trabajar en una farmacia es muy entretenido, no tiene nada de monótono, ya que atiendes al público, haces pedidos, elaboras productos, marketing…” Por ello, el dueño de la Farmacia Ramos Esteban espera poder retirarse en la que era la casa de su padre y ahora la suya, porque para él no hay nada más satisfactorio que atender a las personas y llegar a tener una amistad, por este motivo siempre mantendrá todo lo que aprendió de su padre, la amabilidad, cercanía y las ganas de seguir trabajando mucho tiempo, a lo que también colaboran activamente sus dependientas con alrededor de 40 años de relación con este establecimiento, además de seguir aprendiendo día a día tanto de las personas como de todo lo que tiene que ver con las farmacias para estar siempre a la última para ofrecer todo lo mejor como lo llevan haciendo durante casi 50 años.

Texto: Icíar Muñoz Chamorro
Foto: Farmacia Ramos Esteban/Ayer&hoy