La tecnología volatiliza las fronteras del mundo

Iniciado hace casi 20 años el siglo XXI, estamos mucho más lejos del XX de lo que la mayoría de los habitantes de la Tierra se pueda imaginar. Ya no vivimos en Getafe, o en Pinto, ni siquiera en España. Vivimos en cualquier momento en cualquier lugar de la Tierra. Nuestros amigos, con los que hablamos todos los días, nuestro trabajo, y nuestro negocio, se encuentran esparcidos por todo el planeta. Nuestros productos fabricados en Madrid (volumen de mercado, exportaciones, precios, multinacionales…), y el vehículo que adquirimos en nuestro concesionario (su fabricación y diseño, piezas de recambio, software que le guía en sus tareas de conducción, seguridad e infoentretenimiento), están totalmente condicionados por decisiones que se toman y gestionan en países a miles de kilómetros del nuestro. Están en manos de todo el mundo menos de las nuestras.

Pero vuelven a nuestras manos, los poseemos realmente, cuando somos conscientes de que ya no existen fronteras y adquirimos los conocimientos necesarios, tenemos la formación adecuada, para integrarnos en la sociedad de la Información, en ese mundo globalizado en el que las posibilidades tecnológicas aumentan infinitamente los espacios de almacenamiento tanto de la memoria individual como de la colectiva, hacen vertiginosa la búsqueda de la información, relacionan los datos y documentos en tiempos cada vez más cortos y operan con millones de informaciones esparcidas por todo el mundo en tiempos que viajan a la velocidad de la luz.

Aquí es donde debemos hablar de una nueva formación que nos ayude a todos, desde el niño que ingresa en su primera escuela infantil, al ciudadano que debe recibir cursos acelerados de cómo operar en internet, de comercio digital, o estar al día sobre nuevas normativas, a adquirir nuevos conceptos y reflexiones que nos hagan desarrollar comportamientos nuevos de cara a la resolución de problemas que jamás se habían planteado en nuestra sociedad.

Nuevo sentido a la vida laboral.- El cambio en la estructura laboral y económica, la movilidad de profesionales en todo el mundo, los puestos de trabajo ‘on line’ y el autoempleo, las nuevas necesidades técnicas y tecnológicas, han impuesto ya un nuevo sentido a la vida laboral y profesional en todo el planeta. Esto ha llevado a que los profesores, y en general los profesionales de la formación, entre ellos muchos técnicos especialistas, se encuentren por su parte con que ahora se les exige una preparación no sólo en los contenidos tradicionales, sino también en todo aquello que tiene que ver con el impacto global y mediático que proporcionan las nuevas tecnologías de información, la educación y la comunicación.

Si tenemos en cuenta que la base de todo este cambio se debe a motivos económicos, y que ese mismo cambio apunta siempre, directa o indirectamente, al mundo del dinero, no nos será difícil entender lo que esta globalización afecta a la economía, aspecto que no podemos dejar de lado, siendo la Formación en el área de las empresas algo imprescindible para que éstas puedan, al menos, sobrevivir.

La directora del área de Desarrollo Empresarial de una Cámara de Comercio de nuestro país tiene muy claro que la globalización no se puede negar, “es nuestro día a día. Lo vive el individuo y también la empresa. Ya no existe el vecino o el cliente de al lado, debemos adaptarnos a este nuevo entorno: el mercado global. En el mundo empresarial cada vez más las empresas están asumiéndolo, pero aún quedan muchas que se tienen que poner las pilas. Ya no se concibe otra manera de trabajar”. De ahí que una de las muchas funciones que desarrolla la Cámara sea la encaminada a la formación para que tanto los empresarios como los autónomos puedan competir en este mundo.

Desde la entidad cameral siempre se piensa en las empresas a la hora de programar los diversos cursos de formación. Para ello se mantiene un contacto permanente con las mismas interesándose por las necesidades teniendo en cuenta lo que estas demandan o preguntándoles directamente por sus necesidades. A partir de ahí se realiza un plan formativo mediante aulas permanentes que trabajan sobre las áreas de Administración y Finanzas, Nuevas Tecnologías, Marketing y Ventas, Competitividad y Habilidades Directivas, Internacionalización y Emprendimiento. En estas áreas es donde se supone que se resumen todas las necesidades de las empresas que han de competir en un mundo globalizado.


En cuanto a la formación que se da se intenta que sea a la medida de cada caso, a la vez variada, para que cada empresa pueda elegir aquello que más le interese o le sea asequible pues no todo el mundo puede permitirse toda la formación, ya sea por coste económico o de tiempo. Así se cuenta con cursos de larga duración, desde 20 a 80 horas, talleres de entre 6 y 18 horas y jornadas que suelen durar menos de un día.

Formación como inversión, no como gasto.- En cuanto al coste algunas son gratuitas, otras las abonan las empresas, pero siempre se intenta que el coste sea mínimo buscando financiación a través de las Administraciones y de patrocinios. Porque aquí nos encontramos con un problema antiguo y que ha sido siempre un freno histórico para la formación: el concepto de que lo que se invierte en formación es un gasto en tiempo y dinero, en lugar de considerarlo como una gran inversión con grandes beneficios a medio y largo plazo. Dentro de estas áreas la formación que más se solicita son las Nuevas Tecnologías y las Redes Sociales. Las redes hay que saber gestionarlas muy bien, no todo vale y se puede volver en contra de quien las utiliza. Desde las instituciones avisan de que no hay que precipitarse en entrar en dichas redes, la propia institución se lo ha pensado mucho antes de acceder.

Pero las nuevas tecnologías no son solo las redes sociales, sino el manejo de programas como el Excel, una herramienta muy demandada por empresas y autónomos. También se da formación sobre cómo aparecer en Google de forma gratuita, o analítica web para saber medir esas apariciones. También debemos mencionar las ventas por Internet, el E-commerce, un mercado realmente globalizado a la hora de solicitar productos y que los más jóvenes cada vez usan más para adquirir los artículos más variados y de las más lejanas procedencias. Asimismo, no debemos olvidar el área de Internacionalización, ya que los mercados exteriores son la única salida de muchos de nuestros productos.

Renovación constante.- Finalmente no debemos olvidar que toda esta formación no puede permanecer estancada, se debe renovar constantemente, ya que lo que hoy es novedad mañana queda obsoleto y solo aquellos que invierten en formación pueden estar al día en técnicas, tanto de organización de la propia empresa como de su capacidad de competir en unos mercados cada vez más amplios pero a la vez más exigentes y a los que se llega desde cualquier rincón del mundo. Eso sí, si te sabes el camino.

Pero la globalización no afecta únicamente a la empresa o a los grupos sociales. Afecta al individuo. Al niño desde que nace. Ahora mismo va implícito en la Educación que los niños deben aprender otro idioma, además del de los padres, y que lo manejen. No solo aprenderlo en el colegio como una asignatura más, sino utilizarlo para todos los aspectos de la vida, desde entender el lenguaje de los videojuegos, al de la música y las redes sociales, ya que sus amigos pueden ser de cualquier país del mundo y han de entenderse con ellos. De hecho hay actividades extraescolares que pueden ser negociables, pero cada vez lo es menos el inglés.

Pero además nos estamos encontrando en los últimos años con algo sorprendente: ya no es casi necesario que los padres inculquen a los niños que su formación ya no es para que trabajen en su ciudad o, como mucho, en su país. Son los propios niños y jóvenes de hoy los que ya lo ven. Lo traen en el ADN. Y esto viene condicionado por unas herramientas que hace 20 años apenas existían: la informática, Internet, las redes sociales, los móviles que son auténticos ordenadores y que apenas se utilizan para hablar aunque sí para comunicarse. Hoy ya no podemos pensar que “tenemos que ponernos al día en Internet”, eso es imposible e inútil, ya que o caminamos en paralelo, o por delante, o nunca estaremos al día.

Comentábamos antes que en los colegios ya se obliga a estudiar un idioma, el cual es generalmente el inglés. Este idioma fue el de la segunda mitad del siglo XX, ya que el de la primera fue el francés. Al coincidir la hegemonía del inglés con el nacimiento de las nuevas tecnologías, estas lo han cogido como su idioma base, lo que le ha hecho imprescindible como idioma universal. Lo que ahora no sabemos es lo que ocurrirá en la segunda mitad del siglo XXI. Lo que está claro es que en el mundo competitivo de hoy, los idiomas forman parte clave de nuestra cultura, nos ayudan a ampliar conocimientos e interactuar con gente de otras partes del mundo, nos sirven para conocer la cultura, formas de vida y tradiciones de otros países, establecer amistades y, como hemos visto antes, hacer negocios. Finanzas, gestión, marketing, educación, internet, turismo…, cualquier ámbito requiere un gran dominio de una lengua extranjera. Ya sea el inglés, el más internacional, el francés, con gran influencia en el continente europeo y el africano, o el alemán, alma de uno de los motores de la economía mundial y corazón de Europa. Sin embargo, España es el cuarto país de la UE en el que menos adultos hablan un idioma extranjero por detrás de Rumanía, Hungría y Portugal. Se trata de una de las mayores barreras que deben superar los trabajadores españoles cuando optan a una oferta de trabajo. Cada vez está más claro que quien no domine esa lengua está en una clara situación de desventaja, pues, cosa curiosa, cada vez menos gente lo ve como un «idioma extranjero», sino como su segunda lengua y ya se habla a nivel planetario de «un inglés global» o «inglés internacional».

Nueva convocatoria del plan Odiseo de Getafe

El Ayuntamiento de Getafe a través de la Agencia Local de Empleo y Formación (ALEF) abre una nueva convocatoria para participar en su proyecto ODISEO2019-2020, que ofrece a personas desempleadas, independientemente de sus edades, la posibilidad de realizar una formación práctica profesional en países del ámbito europeo. En esta nueva edición, los destinos serán Bélgica, Portugal y Malta, ampliables a otros países con los que existen redes de colaboración. Para la concejala de Empleo, Nieves Sevilla, “se trata de una gran oportunidad para encontrar un empleo de calidad, ya que poder formarse en diferentes entornos laborales adquiriendo otros conocimientos, dota de más y mejores herramientas a los alumnos”.

 

Por la calidad de empleo en Pinto

La Concejalía de Formación y Empleo del Ayuntamiento de Pinto desarrolla estrategias y programas para generar más puestos de trabajo y mejorar su calidad. Se estructura en cinco líneas de trabajo:

1. El Área de Empleo gestiona los programas de Orientación laboral para personas desempleadas; Intermediación laboral y Asesoramiento a emprendedores.

2. El Área de Formación se encarga de gestionar e impartir Cursos de Formación Ocupacional para incrementar la cualificación profesional de los demandantes de empleo.

3. El Área Estudios y Proyectos se dedica al análisis del mercado de trabajo y del sistema productivo local.

4. El Área de Empresas ofrece a las empresas del municipio servicios de asesoramiento sobre recursos públicos de apoyo a las empresas, programas para la mejora de la formación profesional y cualificación de los trabajadores y actuaciones para difundir la actividad empresarial.

5. El Área de Gestión Administrativa se encarga de toda la gestión interna apoyando al resto de las Áreas de trabajo. Los interesados pueden contactar en el Centro Municipal Federico García Lorca, calle Federico García Lorca, 12 o en el correo electrónico fempleo@ayto-pinto.es.

Texto: Ayer&hoy; Ayuntamientos de Getafe y Pinto; Fotos: Pixabay