Luis Andrés Domingo Puertas, Historiador y arqueólogo

Antes de la integración de los territorios del centro de la Península Ibérica en el Imperio Romano, se fue gestando una realidad cultural identificada en los textos de la Antigüedad como la Carpetania. Sin embargo, aún siendo muy valiosas, son pocas y dispersas las noticias escritas provenientes de los autores clásicos y, la mayor parte, se refieren al periodo de conquista y asimilación del territorio carpetano a las estructuras romanas, dentro del proceso que se conoce como romanización. Es por ello, que buena parte de la información hoy disponible sobre la Carpetania, nos viene de las fuentes arqueológicas que, en las últimas décadas, sobre todo, están incrementando nuestro conocimiento en relación con este pueblo y su desarrollo cultural. En el área que ocupa la actual Comunidad de Madrid son numerosos y de diversa entidad los yacimientos en los que se encuentran evidencias de ocupación de este pueblo prerromano. Uno de estos enclaves es el de Miralrío, un pequeño asentamiento en llano ubicado estratégicamente en una terraza situada en la confluencia de los ríos Manzanares y Jarama, dentro de Rivas-Vaciamadrid. Actualmente, una parte del yacimiento, excavado y documentado en los años 1996 y 2006, se encuentra musealizado como uno de los puntos que forman parte de la Red de Yacimientos Visitables de la región.

Las estructuras que se muestran en este yacimiento son muy humildes, como corresponde a un asentamiento de este tipo. Se trata de dependencias correspondientes a un poblado carpetano, con una cronología que oscila entre los siglos IV y II a.C. En él, es posible apreciar claramente los restos de una vivienda rectangular dividida en dos habitaciones, y lo que parece un pavimento de guijarros exterior que estaría asociado a un espacio público y es indicio de un primitivo urbanismo, observado también en otros asentamientos de este tipo. Las habitaciones de la casa aparecen delimitadas por zócalos de piedra trabada con arcilla que servían para cimentar y aislar de la humedad los muros de tapial y adobe del alzado del muro. El suelo del interior de la vivienda estaba realizado con tierra apisonada, y sobre el mismo, durante las excavaciones arqueológicas, se recuperaron abundantes fragmentos de grandes vasijas cerámicas de almacenamiento, así como piedras de molino, adobes y los restos de un hogar, hallazgos que permitieron establecer la cronología y funcionalidad del conjunto del hábitat. En relación con la casa, se documentaron también tres hoyos de planta circular realizados en el terreno geológico, que debieron servir como silos para conservar el cereal de las cosechas anuales. Este tipo de estructuras de almacén, típico de muchos asentamientos prehistóricos e históricos, es evidencia de la vocación agrícola del enclave y, su asociación con la vivienda, nos ilustra sobre la economía del poblado, en el que también se presume una cierta vocación ganadera, a la luz de los restos de huesos de animales recuperados, en los que se encontraron sobre todo ovejas y vacas.

 

(Fotos: Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid)

El asentamiento de Miralrío es un magnífico ejemplo de que la vivienda carpetana era un espacio multifuncional en el que convivía lo hogareño y lo artesanal, pues hay evidencias tanto de labores puramente domésticas (hogares y fosas empleadas para el almacenaje y actividades de molienda), como de actividades artesanales dentro del ámbito residencial como la cestería o la producción textil. Dentro de lo que podemos considerar actividades domésticas, el ajuar cerámico asociado a la casa es también muy interesante, pues hallamos en él diversos tipos de recipientes sobre los que, además, se expresa la simbología carpetana y sus influencias a través de la decoración. En la cerámica de Miralrío, se encuentran vasijas con decoración pintada con figuras geométricas de influencia ibérica, cerámicas estampilladas de pastas grises y cerámicas negras bruñidas, así como un tipo de cerámica típica del mundo carpetano, la cerámica jaspeada pintada a brochazos.
Actualmente, perfectamente musealizados y protegidos por una moderna cubierta, es posible disfrutar de los vestigios de un asentamiento rural de época carpetana en un entorno muy accesible dentro del casco urbano de Rivas-Vaciamadrid. Una visita muy recomendable para los amantes de la Arqueología.