Comenzando casi por casualidad dentro del mundo del kárate, Javier no ha dejado de acumular trofeos y premios. Ha sido galardonado en dos ocasiones con la medalla a la real orden del mérito deportivo, 3 veces subcampeón del mundo y 8 veces campeón de Europa. No contento con eso, suma la cifra de 42 veces campeón dentro de nuestro país en todas las categorías del kárate. De 2004 a 2014 fue seleccionador absoluto. Ahora se ocupa de la gestión del gimnasio Mirasur Sports Club Kárate, de Pinto. Con esfuerzo y constancia, Javier nos ha demostrado que se puede llegar donde se quiera.

“El kárate es una disciplina que se acaba convirtiendo en tu estilo de vida”

Pregunta.- ¿Cómo y por qué empezaste en el kárate?
Respuesta.- Empecé con siete años de la manera más aleatoria posible. Mi padre, un día iba paseando por la zona y de repente se paró frente a un gimnasio que ofrecía la posibilidad de apuntarse a la modalidad de kárate. Por aquel entonces era muy poco común incluso encontrarse un gimnasio, y esto le llamó especialmente la atención. Una vez que mi padre se apuntó y probó el kárate le gustó tanto que decidió llevar a toda la familia consigo, incluido yo. Y así es como empecé, junto a mis hermanas, yendo a kárate. En mi vida había hecho nada de deporte; solo jugaba al fútbol. A los 7 años comencé en el mundo del kárate y un año después ya empecé a competir, situándome tan solo tres años después como campeón de España en mi categoría, que era alevín.

P.- ¿Por qué elegir kárate y no otro deporte?
R.- Como empecé con muy pronta edad y veía a mi padre tan ilusionado con este deporte, no se me hizo nada difícil. Esto, unido a los grandes resultados que iba consiguiendo me motivaron a continuar en esta práctica. El hecho de convertirme en campeón de España de manera tan consecutiva en todo tipo de categorías hasta mis actuales 33 años me dio mucha autoestima. Descubrí que el kárate no solamente era algo que se me daba bien, sino que se ha convertido, años después, en mi profesión. Una profesión dentro del deporte que además me ha llenado como persona y que, hasta día de hoy, también me ha dado de comer.

P.- ¿Cómo realizan los entrenamientos todos tus alumnos?
R.- Entreno tanto a niños pequeños como a mayores. Tengo alumnos que han empezado a los 4 años y ahora con 36 continúan conmigo. Los entrenamientos se realizan dentro del propio club; cada entrenamiento está formado con el objetivo de la consecución de una victoria, pero también está formado por unos valores primordiales. En el kárate el respeto y la confianza son valores fundamentales que traspasan la pista hasta tu vida cotidiana. El kárate se trata de una disciplina para toda la vida que poco a poco se va convirtiendo en tu rutina.

P.- Horarios y jornadas que tenéis en el equipo.
R.- Los más pequeños entrenan dos días a la semana con una duración de una hora y media cada entrenamiento. Por otro lado, los adultos entrenan tres días a la semana con entrenamientos de una hora de duración. Por supuesto, estos horarios y jornadas en épocas de competiciones deben ser aumentados para prepararse correctamente para las pruebas.

P.- ¿Qué significa para ti poseer el título de campeón?
R.- Si algo tengo que agradecer en gran medida al deporte es la aportación de constancia que me he llevado. Hoy en día es muy complicado encontrarse con buenos profesionales en el trabajo, sobre todo en este mundo de los gimnasios, el deporte y el fitness. Todas las personas que han entrado dentro de la competición saben a lo que me refiero cuando digo que es muy complicado trabajar cuando no tienes ganas o has sufrido una lesión. La constancia y el esfuerzo (que es lo que mayormente me ha aportado el kárate) trasladados al ámbito laboral son conceptos muy positivos porque a la hora de trabajar en equipo hace falta tener mucho tesón para dar mucho de mí mismo. Me he tirado muchas horas entrenando; y cada una de ellas me ha servido para conocer nuevos lugares, nuevas personas, pero sobre todo me han ayudado a ser mucho más constante y responsable en mi trabajo.

P.- ¿De qué manera impartes esta disciplina a tus alumnos?
R.- A los niños te los tienes que ganar primero con confianza. Tú eres un adulto y te ven como su persona de referencia: alguien serio que le da las clases. Al principio te cogen con mucho cariño y depositan toda su confianza en ti, y es en este punto donde tú mismo debes saber medir las palabras para explicarles a qué se están dedicando. El kárate es una disciplina: enseñamos a saludar al entrar, a saludar al salir, de manera que todo forma parte de una especie de ritual que se debe seguir con constancia. Como bien he dicho antes, en el kárate lo que mayor se aprenden son valores, los cuales deben ser trasladados a la vida habitual.

P.- ¿Qué tiene que tener un buen karateka?
R.- Lo primero para ser un buen karateka y un deportista en general es “que te tienen que tocar con una varita”. Uno puede practicar hasta la extenuación y no tener por qué ser precisamente un fuera de serie. Para ser un buen karateka tienes que haber nacido para ello. Pero no basta solo con eso; el entrenamiento es la parte fundamental. El kárate sobre todo es técnico y, si no aprendes y te entrenas lo suficiente, no vas a destacar por encima de nadie.

P.- ¿Tienes algún maestro de referencia? Cuéntanos cuál.
R.- Nunca he tenido ningún deportista como referencia, no soy de fijarme en otros para intentar ser como ellos. Por supuesto, la afición y dedicación al kárate los aprendí de mi padre y de mi profesor, sin el cual no habría llegado hasta donde estoy ahora.

P.- ¿La mujer está representada de algún modo dentro de este deporte?
R.- En el kárate nos encontramos tanto la modalidad masculina como la femenina. Por supuesto que la mujer está bastante integrada dentro de este deporte. De hecho, la actual campeona del mundo del kárate es española. España siempre ha tenido mucho nivel internacional gracias a las mujeres.

P.- ¿Cuál es el lado oscuro de este deporte?
R.- El lado más duro es, sin duda, aprender a perder. El deporte de élite y de competición te enseña cosas muy bonitas pero si no sabes gestionar una pérdida, te puede enseñar cosas muy feas. Cuando eres el mejor, todo se ve limpio y bonito; en cambio, cuando pierdes o no llegas a dónde quieres, todo se comienza a desmoronar.

P.- Si quiero pertenecer al equipo, ¿cómo debo contactar?
R.- Lo primero que hay que hacer para pertenecer al equipo nacional es quedar entre los primeros de tu generación autonómica. Una vez hecho esto, debes ir al campeonato de España y conseguir quedar entre los mejores para caer en la vista de un seleccionador y que te lleve a competir. Conseguir una medalla es algo muy grande, pero es costoso. En mi caso me he tirado 18 años dentro de un equipo nacional. Esto es muy complicado porque cada año es una prueba más y nunca tienes un puesto fijo. Si consigues mantenerte es porque año tras año te encargas de destacar y de demostrar todo lo que vales.

Texto: Raquel Martín Foto: Javier Hernández