La delicadeza de un relojero más de 75 años después

Quién les iba a decir a nuestros antepasados que necesitaríamos un reloj que nos marcara el ritmo de nuestra vida, algo que se ha vuelto imprescindible en ella, al igual que la Joyería Oniger, la primera en la historia de la localidad de Getafe hace más de 75 años.

 

Cayetano García-Ochoa padre e hijo, primera y segunda generación de Oniger.

La actividad de Oniger se remonta al año 1940 cuando el abuelo del actual dueño, Cayetano García-Ochoa, decidió abrir dicho establecimiento una vez pasada la Guerra Civil recomendado por su hermano para que se estableciera en un pueblo con prosperidad industrial y, así lo hizo, en la plaza de las Escuelas Pías, número 2. En este local, Cayetano García-Ochoa, abuelo del actual dueño, tenía un taller de reparaciones y venta de relojes. Debido a este motivo gracias a la cercanía que tenía del colegio de los Escolapios, la mayoría de los clientes eran los frailes y los estudiantes, pero lo más importante en aquel momento es que eran los encargados de llevar el reloj de la torre, destacando que su creador fue Losada que, como nos explica José Ignacio “es el mismo artista que realizó la torre de la Puerta del Sol de Madrid”. Además, el señor Cayetano también se encargaba de mantener en hora todos los días el reloj del Ayuntamiento de Getafe, por lo que recibía una peseta al día a cambio.

En 1960, su padre, también llamado Cayetano, y su tío traspasaron el local a la calle Madrid, 16. Pero pasados unos años el padre de José Ignacio decidió abrir otro local en la calle Toledo, 12, donde él mismo en su tiempo libre comenzó a ayudar a su progenitor en la joyería, ya que se encontraba en la Base Aérea de Getafe realizando el servicio militar, por lo que no pensó que iba a terminar trabajando en esta profesión. En 1995 terminan cambiando la tienda al lugar donde se encuentra actualmente, en la calle Polvoranca, 3, en la cual el hijo de Cayetano es el único propietario.

Momentos que marcaron la historia Oniger
Por parte de su abuelo, una de sus hijas siguió también la profesión de relojera, “algo totalmente extraño en aquella época, ya que las mujeres no estaban muy bien valoradas”, recalca el propietario, por lo que una de las revistas más conocidas de aquellos años, ‘Ya’, decidió hacer un reportaje sobre ella donde salió en portada (como se ve en una de las imágenes).

Otro de los momentos más destacados de la historia de esta famosa relojería fue cuando decidieron cambiar de denominación comercial, ya que anteriormente en 1968 se llamaban Sucesores de García-Ochoa. Este nombre era muy largo por lo que cambiaron a Oniger, “de esta manera decidimos hacer un concurso, quien adivinara de dónde venía el nombre se llevaría de premio un reloj de oro”, destaca entusiasmado el actual dueño. Hubo una persona que lo acertó, el nombre venía de Regino pero escrito al revés, que era el abuelo por parte de madre de José Ignacio.

Desde sus principios siempre han trabajado en los relojes de las torres de los ayuntamientos y conventos, entre otros, y a día de hoy aún singuen realizándolo. Una de las cosas que más destaca el Sr. García-Ochoa es cuando “una Nochevieja teníamos que ir mi padre y yo a poner en hora los relojes en distintos lugares, pero en el Ayuntamiento de Parla el policía municipal que se encontraba vigilando no nos dejaba pasar, eran las 21:00 horas o 22:00 horas de la noche, pensaba que íbamos a hacer algo malo, por lo que tuvo que buscar a un concejal que nos dejara el paso franco para poder subir a la torre, para que diera bien las campanadas, al final tuvimos suerte y llegamos a tiempo”.

Izda., papeleta del concurso con el nombre acertado del origen de Oniger; Dcha. Guardia Civil y autoridades entregan un reconocimiento a Cayetano García-Ochoa.

La aparición de las nuevas tecnologías
En el siglo XXI se ha notado en todo tipo de comercios la llegada de las nuevas tecnologías y, cómo no, en un pequeño comercio como es la joyería Oniger se ha llegado a apreciar bastante, sobre todo la entrada en el mercado de China, puesto que como en todos los productos, los ofrecen más baratos y de buena calidad. José Ignacio indica que “la gente ya no repara los relojes, ahora lo que hacen es comprarse uno nuevo cuando no les funciona el que tienen debido al precio bajo que se oferta, por lo que nosotros nos hemos quedado con la reparación de ciertos relojes de calidad”.

Con la crisis existen nuevos hábitos de compra, tanto en jóvenes como en personas más mayores, en lugar de dirigirse a una joyería, prefieren ver y comprar los productos tanto en grandes superficies como a través de las tiendas online. Por este motivo, los pequeños comercios tienen que adaptarse a los nuevos tiempos.

Pero a pesar de todos estos problemas, García-Ochoa sigue teniendo clientes de toda la vida, es decir, una relación que ha pasado de padres a hijos, “actualmente muchos de ellos son mis amigos, puesto que en este tipo de comercio se atiende, no se despacha, te da tiempo a entablar una conversación con el cliente”, subraya el propietario.
Una de las cosas que más emociona al dueño de la joyería es encontrarse con relojes que su padre arregló en su casa hace más de veinte años. La manera en la que los joyeros saben quién ha arreglado ese reloj es porque tienen la costumbre de dejar en el fondo del reloj una marca, una contraseña, inicial o un número, un método por el cual ellos distinguen quién ha reparado ese reloj. Por este motivo, les une algo con el cliente, ya que un familiar de esa persona lo llevó a arreglar cuando aún trabajaba su padre, y como él mismo explica le trae muy buenos recuerdos.

A pesar de todos los procesos por los que han pasado, desde Oniger siguen manteniéndose y siendo uno de los comercios más antiguos de la localidad, así lo destacó la actual alcaldesa, Sara Hérnandez, en 2017 haciéndoles entrega de una placa conmemorativa por sus más de 50 años de actividad en Getafe. Y aunque seguramente la historia de la Joyería Oniger se termine cuando José Ignacio García-Ochoa se retire, siempre marcará un antes y un después en la historia de todos los getafenses.

Izda, portada del diario Ya de febrero de 1966 con su tía, una de las primeras mujeres relojeras, Dcha, anterior joyería.

Texto: Icíar Muñoz
Fotos: Joyería Oniger/I. Muñoz