Maika Jiménez

Maika Jiménez. Presidenta de “Madrid sin gluten”

Las personas celíacas estamos obligadas a seguir una dieta estricta, exenta de gluten durante toda la vida. La ingesta de pequeñas cantidades de gluten de una manera continuada, aunque el celíaco no presente síntomas, puede causar trastornos importantes y no deseables.

El 80 % de los productos procesados pueden contener gluten, como ejemplo los embutidos, turrones, chocolates, salsas, postres lácteos, especias, platos preparados, etc. Por ello, la alimentación del colectivo celíaco debe basarse principalmente en productos naturales como fruta, verdura, carne, pescado, leche, huevos, cereales permitidos junto con productos específicos que cumplan con los controles necesarios para asegurarse de la ausencia de gluten. Los productos ubicados en la base de la pirámide nutricional, es decir, aquellos que mayor número de raciones se deben ingerir en la dieta, suelen contener gluten.

Uno de los principales problemas es la carga económica que esto supone para el colectivo celíaco. Desafortunadamente estos productos específicos tienen un precio mucho más elevado que sus equivalentes sin gluten, como certifica el informe que realiza FACE anualmente. En los productos alimenticios convencionales es recomendable que el producto esté dentro de la Lista de Alimentos Aptos para Celíacos que actualiza FACE de manera anual con la información que suministran los productores de alimentos tanto a nivel industrial como de restauración, siendo verificados por los profesionales de la Federación.

El estudio se realiza basándose en una dieta de 2000 a 2200 calorías, siendo ésta la ingesta aproximada de calorías que recomiendan los nutricionistas para adultos sanos. Estos requerimientos pueden ser distintos en niños, adolescentes, personas con actividad física elevada, ancianos o personas con determinadas patologías. Para realizar este estudio se han tomado como referencia los productos específicos, que son los responsables de la diferencia económica entre una dieta con y sin gluten, para ello se han utilizado alimentos presentes en la Lista de Alimentos Aptos para Celíacos 2017. Se han tomado cinco productos alimenticios de cada uno de los alimentos escogidos, tratando que tuvieran entre sí la máxima similitud posible, obteniendo así una comparación representativa para comparar los precios con y sin gluten. Se han elegido productos de precios elevados y marcas reconocidas, marcas de precios intermedios y marcas blancas, estando presentes todos ellos en la Lista de Alimentos Aptos para Celíacos 2017. El valor económico de los alimentos es significativamente superior en los productos con gluten, oscilando su diferencia entre 1,11 para los productos navideños, que son de consumo más esporádico, hasta 9,5 veces para el pan rallado que se toma de manera más frecuente.

Lo que diferencia a una persona celíaca de una persona no celíaca, es la dieta que debe seguir, ya que la persona celíaca no puede consumir gluten. Como cualquier familia no celíaca, el colectivo celíaco conforma su alimentación en base a sus gustos y necesidades. Las dietas expuestas, aun siendo un modelo objetivo de cálculo, no son una realidad práctica en la alimentación cotidiana. En el día a día, al hacer la compra, se suelen incorporar alimentos, que no estando contemplados en la dieta ideal, se consumen con regularidad (este es el gasto eal por familia). Se puede pensar que reflejar únicamente la dieta como el gasto producido por la cesta de la compra no es adecuado, por lo que se han incluido una serie de alimentos (barritas de cereales o cerveza para adultos) que de alguna manera vienen a complementar la dieta de la mayoría de los ciudadanos. Una vez realizados los cálculos la conclusión es que una familia con un celíaco entre sus miembros puede incrementar su gasto en la cesta de la compra en 1040,41 € al año, sobre otra familia que no cuente con ningún celíaco entre sus miembros. Estos cálculos están realizados en base a un celíaco en el seno familiar, en caso de ser mayor el número de personas celíacas que conviven en la familia el gasto se multiplicaría.

Las personas que tenemos que afrontar estos gastos extraordinarios no recibimos ningún tipo de bonificación ni subvención estatal, solución que sí se contempla en la mayor parte de los países de la Unión Europea, entre ellos Italia, Francia, Reino Unido, etc.

Desde FACE se seguirá trasladando esta necesidad por parte del colectivo, reivindicando la normalización en los precios.