Todos conocemos el descenso de natalidad en la sociedad de nuestros días. Los últimos datos del Instituto de Estadística conocidos a finales de junio avalaban una caída del 29% de nacimientos en los últimos diez años en España y se hablaba de la necesidad de poner en marcha políticas reales y efectivas de ayuda a la maternidad y a las familias. Un hecho más que evidente a tenor de los hijos que se desean y los que finalmente se tienen. De estos últimos, cómo se tienen, qué supone emocional y económicamente, hablamos en este reportaje, de los niños del siglo XXI.

Era el día de Reyes de 2019, quizá el mejor día de Reyes de sus vidas. Ella había manchado y no se lo pensaron dos veces en acudir a urgencias. Sabían que la técnica de reproducción asistida había dado sus frutos cuando les dijeron el 28 de diciembre desde la clínica que ella estaba embarazada. La sorpresa mayor llegó con los regalos de Sus Majestades de Oriente: no era un niño sino dos, dos sacos como podía apreciarse en el ecógrafo del hospital. Lejos de resoplidos y angustias, la comisura de los labios, tanto de María como de Carlos, se extendió más aún hacia arriba como queriendo tocar el cielo o disimulando lo que se les venía encima: ¡Mellizos, qué bien, la parejita!, dijeron, ¡con este embarazo ya me corto la coleta!, afirmó María. No obstante, ya sospechaban algo porque en la clínica le habían implantado dos óvulos tipo A, los excelentes de la clase, luego están los B, los C y los D, estos últimos con poca o ninguna posibilidad de llegar a buen puerto.

Hasta ese 6 de enero, punto final o punto de partida según se mire, han vivido un periplo de clínicas, consultas médicas, vaivén de emociones, comeduras de coco, primeros gastos monetarios pero con un resultado satisfactorio y feliz a tenor de esas dos caritas que ya pueden ver en 4D, 5D y en video. “Tener un hijo no es fácil, desconocía las limitaciones biológicas y legales conforme se van cumpliendo años”, afirma María, más en su caso con 39 años, cuando ella y Carlos comenzaron a planteárselo más en serio, a raíz de una revisión rutinaria de Ginecología.

A la hora de tener un niño, es cierto que en la actualidad son aún mayoría los embarazos concebidos de forma natural, explica un responsable de área de Obstetricia y Ginecología, si bien, añade, cada vez existe un mayor número de parejas que al final debe acudir a técnicas de reproducción asistida porque la esterilidad va en aumento debido a una maternidad más tardía, la incorporación de la mujer al trabajo, el estrés, la búsqueda de una estabilidad económica…, en definitiva, la situación social actual.

Una esterilidad que se produce tanto en el hombre como en la mujer en un 50%, indica el profesional sanitario, “a edades cercanas a los 40 aumenta mucho la dificultad bien por la disminución de la reserva ovárica en la mujer, o bien por el deterioro de las características del semen en el hombre, en cuanto a número de espermatozoides, movilidad…” . De hecho, apunta, la Organización Mundial de la Salud bajó en 2010 los parámetros de un seminograma normal donde se evalúa la fertilidad masculina, debido al descenso en general de la calidad del semen.

Resalta el responsable de Ginecología el hecho esencial de que la edad social de la mujer difiere de la edad biológica, “socialmente se ha cambiado, ahora una mujer con 39 años es muy joven para emprender miles de proyectos, pero biológicamente no hemos cambiado, hay una etapa de fertilidad y la calidad de los óvulos se ve deteriorada, fundamentalmente a partir de los 35”. La paciente, añade, “no es consciente de que la maternidad tiene un periodo biológico con un límite y conforme avanzan los años, la reserva ovárica disminuye y las posibilidades de tener un embarazo natural son menores”.

Cuando la vía natural del embarazo se ve cada vez más difícil y la decisión es formar una familia, el ginecólogo ayuda a la pareja, sopesando una posible esterilidad si llevan un año intentándolo con relaciones sexuales periódicas en pacientes sin patología. El siguiente paso es un estudio básico de la pareja estéril, un análisis hormonal básico para ella y un seminograma para él, antes de poner el tratamiento adecuado.

Técnicas de reproducción asistida.- La cartera pública de técnicas de reproducción asistida está limitada a una edad: en mujeres, de 18 a 39 años y para hombres de 18 a 55 años en el momento del inicio del estudio de esterilidad en ambos casos; además de que no se debe tener un hijo previo y que la mujer no debe padecer ninguna enfermedad en la que el embarazo pueda entrañar riesgo para ella o para el feto.

Desde el área de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Getafe, la doctora Teresa Muñoz explica que el Sistema nacional de Salud solo permite tratamiento a mujeres menores de 40 años, la fertilidad se reduce mucho a partir de esa edad, la calidad va empobreciendo con los años y hay una caída exponencial a partir de los 38 años, “en consulta vemos a pacientes con una reserva de óvulos y de gametos cada vez de peor calidad, mujeres jóvenes con reservas ováricas bajas, la situación que vivimos, el estrés…; por eso es preciso no retrasar las cosas, la edad biológica es la que es”, explica la ginecóloga del hospital.

En este centro hospitalario ofertan la inseminación artificial conyugal y para después del verano esperan disponer de la inseminación con donación de semen, “ya hemos elegido el banco de donante y ya contamos con el consentimiento”. En el caso de que las trompas estén afectadas en una mujer de más de 38 años se realiza una fecundación in vitro que no está en el hospital de Getafe sino en el 12 de Octubre.

Otra técnica pública conocida es la fecundación por ovodonación o donación de óvulos de una donante. No está en Getafe sino en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Según explica otra ginecóloga de Getafe especialista en técnicas de reproducción, Paloma Castellanos, esta técnica consiste en transferir embriones a la paciente de los óvulos de una donante joven, “cuando consideramos que no hay una posibilidad de embarazo o de un embarazo con un niño sano por alguna alteración genética de la madre. La que se somete al proceso de fecundación in vitro, a la parte de la estimulación ovárica y punción para los ovocitos es la donante y a la paciente se le transfieren los embriones una vez generados”.

Otro servicio público disponible hasta los 36 años de edad de la mujer es la preservación de la fertilidad (congelación de ovocitos) bajo algunos aspectos: si la mujer tiene endometriosis o cáncer de mama previo a la quimioterapia “es super rápido, no afecta a la mujer, aunque no da garantías de nada pero es otra opción, lo ideal sería congelar entre 10 y 15 ovocitos; pueden venir sin cita”, apunta Muñoz.

Paloma Castellanos confiesa la importancia de mentalizar a la mujer de que a los 38 años “ya vamos tarde para un embarazo; hay que mentalizar de este asunto desde los medios de comunicación, la sociedad, la atención primaria y la especializada”. Tanto Teresa como Paloma indican que desde la Comunidad se están potenciando centros públicos y medios, con unas unidades de reproducción asistida super activas, sin listas de espera en las primeras consultas y el estudio de fertilidad, “la edad importa y mucho, es el caballo de batalla…”, insisten las ginecólogas.

Como el de María, son muchos los embarazos múltiples que vemos hoy día, según corrobora otro médico consultado: “Las posibilidades de una gestación múltiple han aumentado un 10% aunque la ley de reproducción establece un máximo de embriones a implantar y es cierto que cada vez se intenta ser más estricto para conseguir gestaciones únicas, es lo mejor para la madre y el feto, aunque puede ocurrir que vengan más”.

Como en todo, internet es fuente continua de consulta también para las embarazadas. En este sentido, el profesional no deja de recomendar su uso, pero siempre que sean páginas de evidencia científica, sea centros hospitalarios, organismos como la sociedad española de fertilidad o clínicas punteras y certificadas, y aclarando las dudas directamente siempre con profesionales especializados en técnicas de reproducción asistida.

La hora del parto.- Llegada la hora del parto, el especialista obstetra advierte de que existen muchas maneras de dar a luz pero siempre teniendo en cuenta que sea lo más natural posible, y también lo más seguro. Otra cuestión son los partos domiciliarios respecto a los que un profesional comenta que “la obstetricia es imprevisible y cualquier proceso se puede complicar, un desprendimiento de placenta, un prolapso de cordón umbilical que haya que actuar urgentemente para evitar sufrimiento fetal y el bienestar de la madre, y ese tipo de actuación es imposible de asumir en un domicilio”.

Preguntado si en el futuro podremos decidir el sexo del bebé que queremos, advierten de que legal y técnicamente ya hay posibilidades de elegir el sexo en el caso de que exista alguna enfermedad ligada a determinados cromosomas, “hay mujeres que tienen una herencia familiar de una enfermedad ligada al cromosoma X, entonces se puede ver qué embriones tienen esa alteración cromosómica para no implantárselos, eso está legalmente recogido”. En el caso de que sea por puro deseo, el médico opina que a día de hoy no se puede y entrarían en juego valoraciones éticas y morales.

Lo que cuesta un hijo.- Carlos y María ya tienen la habitación para sus mellizos, aún está algo llena de trastos pero con la ilusión de que en unos meses se llenará de vida. Tienen ya las cunas y las sillitas del coche, prestadas por familiares; han comprado el carrito gemelar tras darle muchas vueltas y comparar precios, y también cuentan con alguna ropita de bebé, regalo de padres y amigos. Son dos bebés y deben ajustar costes aunque existen gastos en alimentación e higiene, al principio, y en educación, posteriormente, a los que deberán hacer frente sí o sí.

En principio y antes de que nazcan, la pareja, como muchas otras que están en estado de buena esperanza, no han podido resistirse a los últimos adelantos que permiten ver al niño en tres dimensiones, 4D o 5D como si hubiese nacido, “es una maravilla, te puedes hacer una idea de cómo son, nos hicieron una sesión de fotos y nos entregaron una copia, con una memoria donde vienen todas las imágenes y el video, además de que nos indicaron la existencia de una aplicación móvil para ver todo el material”. María y Carlos han acudido solo una vez, aunque otras parejas van en más de una ocasión o también existen otros centros donde te hacen un estudio ginecológico, eso va en función de las preferencias de cada persona. En el testimonio que nos ocupa, ellos lo consultaron con su médico para ver cuándo se podría ver mejor.

En cuanto a los costes de alimentación, ocio y educación de un niño, la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa y Usuarios (CEACU) realizó un sondeo en el año 2006 en el que venía a dar unos resultados orientativos de lo que cuesta criar a un hijo desde los 0 hasta los 18 años. En el primer año del bebé, la CEACU hace una estimación de 7.000 a 11.000 euros al año, repartido por igual entre alimentación, higiene, ropa y calzado y complementos (cuna, cochecito…); de 1 a 3 años el coste es similar (7 y 11.000 euros) pero fundamentalmente de alimentación y educación; y de 3 a 6 años el gasto anual puede oscilar de 4 a 14.000 euros dependiendo de la elección del colegio, público o privado en función del nivel de renta de las familias, y aumenta el coste de juguetes. De 6 años en adelante va ganando peso el gasto en ocio.

Entre las conclusiones más significativas está el hecho del coste mayor en higiene y alimentación en los primeros años y del desequilibrio que puede producir en la economía familiar la elección de un centro privado para la educación de los primeros años, si bien el ahorro puede llegar con las ayudas de libros, la extension del sistema público en la etapa preescolar y el incremento de becas de comedor. En la alimentación, pese a la variedad de productos, es donde más disposición existe por parte de las familias a ajustar más el presupuesto.

En todo caso, la llegada de un bebé, o dos o tres, al seno de una familia es siempre motivo de alegría y felicidad, como indican los flamantes y próximos padres Carlos y María, los cuales ya están deseando verles las caritas y que empiecen a desenvolverse en el agua como pececitos, que seguro lo harán teniendo una experta de natación en casa.

Otra vía, la adopción

Otro modo para formar una familia es la adopción. Las condiciones de partida, en el caso de las adopciones regionales o dentro del país, son que el adoptante tenga más de 25 años pero no más de 45, puede ser una persona sola o dos, y no figurar en el registro de delincuentes sexuales. En una adopción internacional, a los requisitos arriba mencionados, se suman los propios de cada país. Una responsable de Familias y Menores explica a Ayer&hoy que el panorama ha cambiado mucho en los últimos tiempos, bajando el número de solicitudes. Son varios los factores de este descenso de adopción internacional: “Hay países que han cerrado por situaciones de guerra o de extrema gravedad, y otros por el contrario han mejorado tanto sus servicios sociales que asumen la protección de sus niños evitando que salgan en adopción internacional”. También la crisis redujo ostensiblemente el número de solicitantes (viajes, trámites…) que vieron aumentar la complejidad de los requisitos como pudo ser China, que ahora solo ofrece adopciones de niños con características especiales. En cuanto a los plazos de una adopción, la directora advierte de que no siempre se consigue llegar a buen término, “por encima de todo se mira la protección y la felicidad del niño, nuestro objetivo es buscarle la mejor familia, que atienda sus necesidades en las mejores condiciones”. Una adopción regional se prolonga más en el tiempo, debido a que no existe un número elevado de bebés sanos desprotegidos o en abandono en España afortunadamente. Pueden acortarse los plazos de adopción en el caso de que sean grupo de hermanos o niños con características especiales pero hay menos familias dispuestas a solicitarla. En adopción internacional los plazos se pueden alargar por las situaciones cambiantes de cada país aunque un tiempo razonable sería de dos años, concluye.

Texto: Oliva Carretero Ruiz
Fotos: Pixabay