Blanca Esteban Luna / Seguridad Alimentaria (Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten)

Muchos celíacos recién diagnosticados, a pesar de estar siguiendo dieta sin gluten, no acaban de encontrarse bien y continúan con malestar digestivo. El motivo es que presentan una intolerancia, temporal, a la lactosa.

Las personas que presentan esta intolerancia tienen problemas para digerir la lactosa, principal azúcar presente en la leche y productos lácteos.

Para que podamos absorber este azúcar, necesitamos hidrolizarlo en el intestino, y para ello es necesaria una enzima, la lactasa.

En el caso de los celíacos, es muy habitual que cuando acaban de ser diagnosticados, presenten deficiencia de lactasa como consecuencia de la atrofia intestinal. Cuando esta es la causa, al seguir dieta sin gluten y sin lactosa durante un tiempo e irse regenerando las vellosidades intestinales, la intolerancia a este azúcar desaparece. Sin embargo, la dieta sin gluten se deberá mantener de por vida.

Síntomas
Los síntomas más habituales que suele provocar esta intolerancia son principalmente: diarrea, hinchazón, gases y molestias digestivas.

Diagnóstico
Si piensas que puedes tener intolerancia a la lactosa es muy importante que acudas a tu médico para que solicite las pruebas pertinentes antes de eliminar este azúcar de la leche. Se puede realizar la prueba de hidrógeno espirado, la prueba oral de provocación con lactosa, o la prueba de acidez en las heces.

Dieta sin gluten y sin lactosa
Muchos productos procesados (como sopas, embutidos, caramelos…) aunque estén etiquetados “sin gluten” pueden contener lactosa, por este motivo, es fundamental acostumbrarse a leer etiquetas y tener claro que una dieta sin gluten y sin lactosa se debe basar fundamentalmente en alimentos frescos lo menos procesados posible.

Por otro lado, no es necesario eliminar todos los lácteos de la dieta, ya que actualmente se comercializa leche, queso y yogures sin lactosa. También existe una gran variedad de bebidas vegetales sin gluten (de soja, de arroz, de coco, avellanas, almendras, quinoa y postres vegetales por los que se podrían sustituir los productos lácteos.

También hay que tener cuidado con los medicamentos ya que es muy frecuente que lleven lactosa como excipiente, y algunos también gluten, por lo que es muy importante leer los prospectos antes de consumirlos.

Alimentos ricos en calcio
Al seguir esta dieta se suele reducir la ingesta de calcio pero existen otros alimentos de los que lo podemos obtener, como las bebidas vegetales sin gluten enriquecidas en calcio, algunas frutas (naranja, kiwi, albaricoque, higo), verduras (brócoli, espinacas, acelgas, repollo, col rizada, berros, cardo), legumbres (soja, judías blancas, garbanzos, lentejas), frutos secos crudos o fritos/tostados sin gluten (sésamo, almendras, avellanas, nueces, pistachos), pescados (sardinas, anchoas, boquerones, salmón, lenguado, berberechos, mejillones, gambas, langostinos, pulpo, almejas) y yema de huevo.