Chapa y pintura, unidas al mejor servicio de calidad

Un polígono donde apenas hay nada. Un gran terreno por aprovechar y poder desarrollar un negocio. La familia Córdoba siempre ha estado ligada, de algún modo, al mundo del motor. El padre de Antonio, actual dueño de Talleres Córdoba, se encargó de inculcar la mecánica a sus hijos. Así fue el primer impacto que tuvo la familia Córdoba cuando decidieron emprender y formar lo que, a día de hoy, se conocen como los talleres que llevan su apellido.

 

Vista aérea de Talleres Córdoba en los comienzos.

Corría el año 1984, en un terreno donde todos eran vecinos y conocidos que empezaron a acudir a los talleres porque conocían al dueño. El ambiente y el trato familiar otorgó la fama necesaria para que Talleres Córdoba viese la luz como era debido.

De la nada se comenzó a construir lo que a día de hoy representa para su actual dueño, el negocio de su vida. Los Córdoba se dedicaron en un principio a mantenimiento de coches y a arreglos típicos necesarios de estos vehículos. Los cambios de aceite, la revisión de kilometraje y pequeños arreglos y fallos del uso diario del vehículo eran los más demandados. Pero, poco después, empezaron a centrarse en lo que verdaderamente les gustaba: la chapa y pintura. Este gusto pertenece especialmente a Antonio, para el cual el poder arreglar un coche representa algo básico, pero a él le gustan las cosas bien hechas. A Antonio le produce gran satisfacción ver cómo un coche que ha llegado prácticamente destrozado por cualquier motivo pasa por sus manos y tras un buen baño de chapa y pintura queda como nuevo. El orgullo de sus ojos es el mayor regalo de estos talleres.

En un primer momento, desconocían hasta dónde iban a llegar, por lo que fue necesario adquirir más terreno. El espacio se fue ampliando añadiendo parcelas, de manera que en la actualidad cuenta con un espacio diáfano en la planta baja donde se dedican a pintar y tener coches antiguos a modo de exposición. La planta de arriba se reserva para las motos. Además, cuentan con un dispositivo para poder subir y bajar los vehículos más pesados, como los camiones.

Cuando entras por la puerta de Talleres Córdoba, no es nada difícil transportarse hacia el pasado, pero con ciertos toques modernos y actuales otorgados por el gran trabajo de pintura que realizan en cada uno de los vehículos que reciben en su negocio.

Más que un trabajo, una dedicación.- Como recuerda Antonio, desde bien pequeño lo que más le gustaba era cuando su padre le llevaba después del colegio hacia el taller y, junto con él, comenzaban a “tunear” los coches que les encargaban. Desde los 13 años Antonio ha vivido de forma paralela en el taller y en su casa, combinando ambas “vidas” con los estudios que le han formado hasta ser la persona que es en la actualidad.

Antiguamente era mucho más sencillo que la gente fuera a arreglar sus vehículos y darles una manita o dos de pintura, pero hoy en día con los seguros, compañías, etc, el verdadero arte de pintar y renovar la carrocería de un automóvil se está perdiendo.

Interior de Talleres Córdoba en distintas etapas desde sus comienzos en el año 1984.

En Talleres Córdoba siempre ha existido una clientela fiel desde los inicios. No deja de ser un negocio que se ha transmitido a través de las generaciones, y esa cercanía y trato directo, además de la profesionalidad, son lo que la hacen perdurar en el tiempo. Pero también cuenta con clientes nuevos que son un poco más reticentes a la hora de dejar sus coches o vehículos en manos de un taller para que le cambien toda la carrocería, o le pinten la chapa, o cualquier otro arreglo que se necesite.

En este punto es más que destacable el servicio que Córdoba ofrece: cada cliente, cuando solicita el servicio de los talleres, posee una clave a través de la cual se puede conectar a internet y ver en el momento todo lo que le están haciendo a su querido coche. Esto es gracias a las cámaras y web- cams que utilizan cada uno de los trabajadores del taller para ofrecer toda la confianza que demanda el cliente. Sin duda alguna, éste es un servicio que no se suele utilizar pero que es algo novedoso que los clientes agradecen a la hora de contratar los servicios.

Talleres Córdoba comenzó siendo un negocio familiar, lanzándose al público en unos años que aún no estaban marcados por la vida moderna. Como bien hemos dicho antes, ahora la gente es mucho más susceptible de realizar determinados cambios a su coche. Se limita a ponerle lo necesario o, simplemente, acudir a su compañía de seguros y se despreocupan. Pero ya hemos dicho que Talleres Córdoba es mucho más que eso, es una atención personalizada, un tratamiento exclusivo y una dedicación al 100% de todos sus profesionales.

Según el propietario de los talleres, mantener un coche no significa solo mantenerlo por dentro. El exterior, la carrocería, lo es prácticamente todo. La carrocería es la primera que va a recibir el golpe en caso de accidente, por lo que representa la mayor parte de tu seguridad. Es cierto que la pintura y la chapa no son cuestiones económicas, pero el poder mantener a tu vehículo en perfectas condiciones y no verte “estafado” por los seguros si que lo es.

Izq.: Fundador de la empresa, padre de Antonio Córdoba.

Está de acuerdo con su compañero, y es que el cliente de ahora está cambiando mucho, pero los vehículos también. En Talleres Córdoba es muy importante ofrecer todo lo que necesita un cliente, pero también el aspecto final del coche.

Lo que más satisfacción le produce al propietario de Talleres Córdoba es cuando ve el producto final. Si vas a Talleres Córdoba no solo obtendrás el mejor resultado en tu vehículo, saldrás prácticamente con uno nuevo. Todo el empeño y esfuerzo que se pone en el almacén se traslada para ofrecerte el mejor resultado, y no solo en la carretera, sino también en la estética.

Texto: Raquel Martín
Fotos: Talleres Córdoba