Especialistas en toldos y pérgolas desde hace más de 25 años

Manuel, gerente, en 1992 atendiendo el teléfono.

Toldos Getafe se funda en enero de 1992 de la mano de Manuel Ochoa. Pero antes de que naciera realmente esta idea de negocio, Manuel formaba parte de una sociedad cooperativa que se había fundado en los años 80, siendo ésta la primera que se constituía en Getafe. Eran varios socios y cada uno decidió ponerse por su cuenta. Pasaron los años y esta cooperativa se disolvió, y Manuel decidió arriesgarse y montar Toldos Getafe.

Al principio no tenía clara la idea sobre qué negocio montar, y tras estudiar y ver las necesidades que había, barajó la posibilidad de montar una carpintería de aluminio, pero al ver que ya había bastantes en Getafe, descartó la idea y pensó en montar un negocio de toldos, ya que no había ningún otro en la localidad y no había competencia alguna.

De esta manera fue como empezó a funcionar esta empresa que ya lleva 26 años trabajando y está fielmente consolidada en este sector. Pero como todos los inicios, ninguno es fácil y para Toldos Getafe no iba a ser una excepción. Como dice Manuel, “no es que se empezara desde 0 sino desde menos 0. Éramos cuatro trabajadores y tuvimos que ir abriéndonos paso, dándonos a conocer entre la gente y entre los proveedores, ser competitivos en cuanto a precios, irnos abriendo al mercado… Además, en el año 92 también había una crisis bastante grande y eso dificultaba aún más las cosas”.

El negocio siempre ha estado situado en la calle Batres número 22. En sus inicios se encontraba el taller donde hacían los encargos que iban recibiendo. Contaban con herramientas bastante rudimentarias y prácticamente confeccionaban todo de forma manual. Era todo muy artesanal y no tenían casi maquinaria, hasta el punto de que tenían que cortar los tubos con sierra. También había veces que el taller se les quedaba pequeño, pero ellos no iban a dejar de hacer un trabajo por falta de espacio, se buscaban la vida como podían y si hacía falta sacaban un compresor de ruedas a la calle y se ponían a tapizar las capotas allí mismo.

Manolo, Raúl y Alonso en la zona de cerrajería en el pasado.

Para darse a conocer, lo que hacían era hacer papeles y folletos de publicidad y buzonearla por las urbanizaciones, pisos y comunidades de la zona. También se anunciaban en Páginas Amarillas para poder conseguir clientes y hacer que el negocio saliera hacia adelante. Porque Manuel lo tenía muy claro desde el principio, sus ganas de luchar por levantar y mantener un negocio eran tan grandes que no iba a rendirse. Él quería labrarse un futuro y tener una estabilidad en el trabajo.

Crecimiento en 2010
Todo esto contrasta con la actualidad, ya que gracias a que los tiempos van cambiando, los negocios también tienen que hacerlo para no morir en el intento. Por eso en el año 2010 llevaron a cabo un proyecto de innovación y crecimiento de la empresa. Hicieron una fábrica que se encuentra en la carretera de Toledo, en el polígono industrial de Acedinos. Dicha fábrica consta de dos plantas y de unos 1.200 metros cuadrados de instalaciones en las que cuenta con maquinaria de última generación para poder desarrollar el trabajo de una manera más rápida y efectiva.

 

Carlos, uno de los hijos, trabajando en la actualidad.

El taller desapareció y en su lugar se dio paso al local donde se encuentra la exposición y las oficinas. Tal y como dice Manuel, “habíamos crecido muchísimo y era un objetivo que teníamos que plantearnos porque estábamos ya estancados y no nos quedaba más remedio que hacerlo porque, como dice el dicho, es renovarse o morir. Los negocios son como las plantas, al final tienes que irlas regando día a día para que sigan creciendo. Además, tengo a mis hijos en el negocio y quiero un buen futuro para ellos, enseñándoles el oficio y preparándoles para la lucha de lo que es el negocio. Hay que luchar y pelear todos los días para mantenerlo”.

Tal y como ha dicho Manuel, sus hijos ya forman parte del negocio. Su hijo David, el mayor, lleva ya nueve años en la empresa y se ocupa de la exposición, la relación con los proveedores, y toda la labor administrativa de la empresa como facturas, presupuestos… También está su hijo menor, Carlos, quien está en la fábrica, hace instalaciones y además está estudiando para prepararse como comercial de venta directa.

De los toldos iniciales a las pérgolas de aluminio
Al invertir en el nuevo proyecto también invierten en materiales, maquinaria y por supuesto en innovación de productos. Al principio hacían un toldo bastante rudimentario, fabricaban lonas de camión, lonas cubremercancías, pancartas publicitarias para distintas empresas de serigrafía de la zona. Pero hoy en día realizan un producto mucho más moderno, más sofisticado, e incluso de nivel internacional trayendo productos de países como Italia, Alemania o Francia. Además, se han especializado en la fabricación e instalación de pérgolas de aluminio, de lacados en distintos colores, con distintos tejidos y ese es el que consideran su producto potencial.

David, hijo, en la oficina hoy día.

Y es que al final para poder mantenerse durante tantos años en la cresta de la ola hay que sentir pasión por lo que se hace. En palabras de Manuel: “Yo siempre he dicho que una empresa es como si fuera otro hijo más. Hay que cuidarla y mimarla y estar día a día preocupándote de que todo funcione. Tiene que gustarte la profesión y hacerlo como si fuera un hobby y una forma de vida”.
Por haberlo tomado como un hobby y una forma de vida, Toldos Getafe se está manteniendo durante tantos años y se ha convertido en una de las empresas más consolidadas de todo Getafe, porque como dice el propio Manuel, “creo que nos seguimos manteniendo tanto años por el día a día, por el seguir dedicándole muchas horas, por escuchar al cliente, por darle una respuesta y por saber atender sus necesidades.

 

Fábrica actual.

La relación calidad-precio al ser fabricantes también es buena. “Me encargo de comprar los materiales a los proveedores y compro lo mejor para mis clientes, ya que como siempre digo hacemos clientes amigos. Nos gusta nuestro trabajo, somos formales y serios. Además, al ser fabricantes, damos una respuesta rápida frente a otras empresas, que sólo se dedican a la instalación”, comenta el dueño.

Hemos visto que Manuel Ochoa vive con pasión, dedicación e implicación su negocio, por eso espera que sus hijos disfruten de esta empresa tanto como lo hace él mismo. En sus propias palabras, “aunque hay que dedicarle muchas horas, al final merece la pena porque te sientes a gusto y realizado con el trabajo que se hace”.

Texto: Naroa Ocaña
Fotos: Toldos Getafe