El verano provoca una auténtica revolución en los hábitos de vida: la dieta se relaja, el gimnasio queda en el olvido y el ocio se convierte en rey de esos largos días, con las inevitables visitas a los chiringuitos, las terrazas y, para los más afortunados, la playa. Para que la salud no se resienta de los cambios que generan las nuevas costumbres en nuestro organismo, nada mejor que seguir los consejos de una nutricionista, un monitor de gimnasio y una esteticista. Ellos nos ofrecen las claves para disfrutar de una adecuada alimentación, no olvidar el deporte y cuidar la piel, siempre protegida, frente a los efectos del sol.

La llegada del verano supone un cambio radical en los hábitos de vida. Cierto es que hay más tiempo para el ocio, los días son más largos, y, habitualmente, se disfruta de vacaciones, lo que contribuye a dejar atrás algunas rígidas normas a las que estamos sujetos durante el resto del año. Pero hay que ser cautos. Marta Milla, dietista nutricionista, nos ofrece una serie de pautas para disfrutar de un verano sin riesgos para la salud.

En principio, advierte ante las prisas por perder esos kilos de más que se acumularon durante el largo invierno. En este sentido, Milla indica que “normalmente, antes de llegar el verano la población suele poner más atención a la alimentación con el objetivo de perder peso antes de esta época. Pero somos conscientes que cuando llega el calor comemos más fuera de casa y si no ponemos atención podemos descuidar nuestros hábitos alimentarios. El problema principal reside en acudir a dietas ‘milagro’ o promesas sobre adelgazamiento rápido para llegar al ‘peso ideal’. Este tipo de regímenes dietéticos puede comprometer nuestra salud y, a largo plazo, no supone ninguna ayuda para conseguir un peso saludable”.

Llegado el verano, continúa la dietista, “la alimentación no tiene por qué diferenciarse de nuestra alimentación habitual, siempre y cuando sea lo más saludable posible”. No obstante, existen falsas creencias que la doctora desmiente sobre lo que se debe ingerir durante la época estival. “En verano normalmente creemos que hay que eliminar de nuestra dieta alimentos tan importantes como la legumbre, debido a que suele estar asociada a platos más invernales, en sopas o guisos. Pero esto es un error. La legumbre debemos tomarla mínimo 2-3 días a la semana y en verano podemos elaborarla con ensaladas o purés fríos con un resultado excelente.

No tenemos por qué prohibir ningún alimento durante esta época, no hay ningún argumento para ello. Lo único que podemos hacer es intentar elaborarlos en forma de recetas frías o más sencillas para mejorar la tolerancia en esta estación del año”, insiste esta profesional.

Eso sí, la doctora recuerda un factor esencial que debemos tener en cuenta ante las altas temperaturas que se avecinan. “En verano normalmente debemos hidratarnos más debido al calor, pero esta hidratación debe versar sobre todo en el agua de bebida y evitar la utilización de refrescos, alcohol y otras bebidas azucaradas. Si queremos variar, podemos añadir al agua fruta troceada para aportar un sabor diferente y preparar un refresco casero”.

Cierto es que “las necesidades nutricionales son diferentes según la edad y la situación fisiológica, ya que un niño no tiene que ingerir las mismas cantidades que una persona mayor, por ejemplo. Pero no ocurre así con las necesidades de alimentos. Cuando el niño ya ha introducido todos los alimentos en su dieta sin ningún tipo de intolerancia ni alergia, puede comer exactamente lo mismo que un adulto, siempre que sean alimentos saludables. Los menús elaborados para niños y los alimentos dirigidos a niños suelen ser de muy baja calidad nutricional generalmente ya que contienen gran cantidad de azúcar y grasa en su composición”.

El gimnasio, en el olvido
El calor conlleva, por otro lado, una lógica pérdida del interés por la práctica deportiva. En este sentido, el gerente de un centro deportivo explica que “en verano, la clientela baja alrededor de un 50 por ciento. Junio es el último mes medio regular en asistencia. Después llegan las vacaciones, el calor, que baja la tensión, las cervecitas… Sales por la noche y estás más cansado. Luego, la gente también necesita descansar de lo que ha hecho a lo largo del año, es un proceso de descanso psicológico”. El gimnasio que regenta Luis Nombela está especializado en pesas y a eso dedican su empeño los clientes que permanecen fieles a él incluso durante todo el verano. “Son personas que buscan hipertrofia o semihipertrofia o definición muscular, con un tono muscular fuerte. Es gente que le da caña a las pesas.”

Eso sí, para ponerse en forma de cara al verano, Nombela recomienda acudir al gimnasio al menos con cuatro meses de antelación. “Normalmente a partir de febrero, o marzo como máximo, la gente comienza a apuntarse, ya saben como funciona el proceso del gimnasio”. Los clientes pueden acudir, bien con la idea de perder peso “o ganar masa muscular. Todo depende del tipo de entrenamiento que realicen”, indica el gerente.

Lo que es evidente es que la práctica deportiva recomendada debe ser personalizada y específica para las necesidades de cada cliente. “Hay tablas muy parecidas, pero cada una tiene matices distintos. Al final cada persona es un mundo: aunque tengan el mismo objetivo, no tienen el mismo cuerpo. Influyen el metabolismo, la genética. También hay que tener en cuenta la motivación: hay gente a la que hay que animarla constantemente, hay que estar encima. También hay otras con problemas de espalda, de rodilla, etc. Y eso hay que tenerlo en cuenta. Hay que saber con quién estás para hacerte una idea de qué tablas debes poner. Esto parece fácil, pero no lo es. No solo hay que tener en cuenta el aspecto físico, sino el psicológico. Esto es importantísimo”.

Hay otro factor que apunta Luis Nombela. “A mí me llega un cliente y me dice que quiere perder cuatro kilos antes del verano y lo conseguimos, pero también me tiene que ayudar con la alimentación, sino no conseguirá esa pérdida de peso, por muy bien que trabaje en el gimnasio”.

Lo cierto es que, en los últimos tiempos, ha cambiado el perfil de los usuarios masculinos de estas instalaciones. Nombela explica que “las mujeres venían a perder peso, mientras los hombres querían ponerse ‘supergrandes’, ganar volumen. Ahora quedan hombres que lo siguen pretendiendo, pero la mayoría quiere un cuerpo fuerte, pero bien definido, no muy grandes, pero que se noten mucho las abodminales, por ejemplo. El concepto del hombre ha cambiado muchísimo, quieren otro perfil físico. En el caso de la mujer, ha variado menos, sigue en su línea de hace veinte años, aunque es verdad que antes las pesas les daban horror. Ahora las trabajan más, pero no en plan hipertrofia, sino para mejorar la tonificación. Con las pesas se pueden moldear las partes del cuerpo que más les interesan en cada caso y sin ganar volumen”.

La estética, clave
Los centros de estética también cobran especial protagonismo cuando se avecina el calor y hay que dejar de lado la ropa de abrigo para lucir vestimenta más liviana. De esto sabe mucho Blanca Alonso, gerente de un centro de estética. En los tratamientos faciales de cara a estas fechas, la hidratación juega un papel fundamental. “Antes del verano para recuperar la piel y, después, para recuperarla ante el envejecimiento solar. Por eso siempre recomendamos mucha protección solar, algo que se debe hacer durante todo el año”, indica Blanca Alonso. Eso sí, en la época estival son especialmente recomendables los cosméticos que aportan colágeno y ácido hialurónico. “En verano, se restringen ciertos tratamiento por ser fotosensibles. Por ejemplo, la radiofrecuencia no se recomienda porque genera calor a nivel interno”.

Y para mejorar el aspecto corporal, nada mejor que los tratamientos reductores, anticelulíticos y presoterapia, técnica “que ayuda mucho a mejorar la textura de la piel. Se queda más firme y actúa contra la retención de líquidos, un problema que en verano se agrava”.

A estos cuidados, hay que sumar manicuras y, sobre todo, pedicuras, que se intensifican cuando llega el momento de calzarse sandalias y dejar respirar a nuestros pies. En este sentido, Blanca Alonso señala que “se trata de una de las partes más olvidadas de nuestro cuerpo y es de las más importantes, porque los pies actuán como sostén del cuerpo, pero es verdad que como en invierno están tapados, no nos acordamos de ellos hasta que hace falta lucirlos. Habría que cuidárselos todo el año”.

Este verano la moda ofrece nuevas alternativas con colores llamativos, pero “no chillones, sino tirando a pastel, amarillos, verdes…”, aclara Blanca Alonso. Estos tonos se van a repetir tanto en las uñas de las manos como en las de los pies.

Y, claro, lo que se hace imprescindible en verano es una perfecta depilación. A ello contribuye la depilación láser, que causa furor desde hace años. Esta técnica ha evolucionado en los últimos tiempos, de tal forma que en este centro, por ejemplo, disponen del láser Millesman, lo último del mercado. “Es prácticamente indoloro y se pueden ver los resultados desde la primera sesión. Se puede hacer en verano, estando bronceada, sin nigún tipo de problema. Una persona que se ha sometido a esta técnica se puede ir a la piscina tranquilamente dándose protección solar, aunque siempre recomendamos que no haya exposición al sol dos días antes y dos días después”, añade Alonso.

Lo que no puede faltar en ningún caso es la protección solar. En este sentido, la gerente especifica que, en cualquier caso, el factor mínimo ha de ser de 30, “tanto en invierno como en verano. Si vamos a la playa, hay que subir el factor, en función del tipo de piel”. Blanca Alonso señala que actualmente “la gente está más concienciada de que el sol es bueno hasta cierto punto y va adquiriendo conocimiento acerca de los riesgos. Por ejemplo, antes se demandaban mucho los rayos UVA y ahora hay gente que se da una sesión, pero en un porcentaje mínimo”.

Lo cierto es que cada cual se prepara de cara al verano conforme a sus preferencias. Y es que la estética se ha personalizado de tal modo que siempre se ofrecerán los tratamientos y las técnicas adecuadas en función de las necesidades de cada cliente. “Sí que es cierto que los tratamientos han de empezar un mes y medio o dos antes para obtener los resultados óptimos con vistas a las fechas en que los queremos conseguir”. Obviamente, lo ideal es mantener los tratamientos, aunque con menor intensidad a lo largo de todo el año, agrega esta profesional. Así, “en el caso de la presoterapia, por ejemplo, nos ayuda a eliminar líquidos y esa es la base de una mejor textura de la piel. Retenemos líquidos, retenemos toxinas, que van acolchando la piel, de manera que se retiene grasa y el adipocito, que es la célula de la celulitis, empieza a a aparecer porque la vamos alimentando.

Si nosotros ayudamos a descongestionar, mejorando esa retención, lógicamente la textura será mucho más uniforme a largo plazo. Sería recomendable darse una sesión una o dos veces al mes. Además es relajante, no tiene contraindicaciones y es económico”, señala.

Una de las grandes ventajas de los tratamientos estéticos es que han dejado de ser técnicas de lujo para alcanzar precios asequibles prácticamente para todos los bolsillos. De hecho, en este centro hay una atractiva oferta de doce sesiones de presoterapia y otras tantas de vacumterapia por 250 euros, “a mitad de precio”, señala Blanca Alonso, quien define la vacumterapia como una técnica que “a raíz de la succión y el calor consigue diluir la célula adiposa, expulsando la grasa. Lo combinamos con la presoterapia para que nos ayude a expulsar mucho más”.

En cualquier caso, esta profesional recomienda hidratarse, utilizar protección solar y cuidarse durante todo el año para impedir las desagradables sorpresas que pueden aparecer en forma de indeseadas manchas en la cara, por ejemplo. Otro consejo; cuidar los pies no solo en verano, ya que no se trata solo de embellecerlos”. Lo que es evidente es que cada vez existe más información, aunque los consejos de una experta marcan la diferencia, como la propia Blanca Alonso reconoce.

Hay que recordar que….

Para evitar que el verano pase factura a nuestra salud, la nutricionista Marta Milla recomienda una serie de pautas “para dirigir nuestra alimentación hacia hábitos saludables” que no se han de olvidar, incluso en vacaciones. Son las siguientes:

– Incluir al menos dos raciones de verdura en nuestro menú diario, una ración cruda y una cocinada.

– Incluir diariamente al menos 3-4 piezas de fruta diferentes.

– Priorizar el consumo de alimentos elaborados con harina integral, en vez de refinados, por ejemplo, pan integral, arroz integral, pasta integral. En esta época se combinan de maravilla en ensaladas frescas.

– No olvidar las legumbres, como mínimo dos días semanales, cocinadas de manera sencilla.

– Controlar las cantidades en función del grado de actividad física que ser realice.

– Para hidratarnos, lo mejor es el agua, o en algunos casos infusiones sin azúcar añadido.

– Intentar minimizar el consumo de azúcar de adición y el consumo de productos ultraprocesados.

Descanso pero también ejercicio

Durante el verano, bien sea en el gimnasio, bien al aire libre, no hay que dejar de practicar ejercicio. “El cuerpo si no se trabaja, al final se degenera.” En este sentido, el gerente del gimnasio recomienda, además de cuidar siempre la alimentación, “dar un paseo, coger la bicicleta, nadar…” El caso es hacer algo, aunque no sea con la misma intensidad con la que se entrena en un gimnasio. Se pueden practicar esas actividades tres o cuatro días por semana, y si puede ser todos, mejor. También se puede realizar ejercicio y trabajar todos los ángulos del cuerpo con tu propio peso corporal. Por ejemplo, en la playa se pueden trabajar pectorales, piernas, dorsales, biceps, hombros, abdominales, a una intensidad baja o moderada”. Y es que en verano es habitual engordar. De hecho, hay personas que llegan a ganar hasta siete kilos. “Normalmente en verano el nivel de estrés baja mucho y eso hace que el metabolismo se ralentice y queme más lentamente las grasas. Eso ya engorda. Si a eso añades vacaciones, terracitas, pues más. Pero el cuerpo tiene que descansar y la mente también. La mayoría de la gente, incluso los culturistas, diez o quince días descansan. Y eso hace que engorden, siempre en función del metabolismo de cada uno”. Habrá que esperar un mes o un mes y medio tras el verano para volver al peso habitual, si hacemos referencia “a la gente entrenada”. El gimnasio jugará un papel clave en esa recuperación de la forma física, sin duda.

Texto:Ana Nodal de Arce
Fotos: Pixabay