Más de veinte años de trabajo y constancia con la mejor calidad

El 3 de agosto de 1990 comienza la andadura de Burger Anteux en el municipio de Pinto. El origen de este restaurante se basó en una oportunidad de emprender comprando el local que se encuentra en la calle Jiménez Díaz, 3.

En principio, Eulogio Fernández Moreno, que hasta entonces se dedicaba a hacer reformas, decidió comprar el local y reformarlo para venderlo. A medida que la familia iba reformando el local se fueron enamorando de la idea y decidieron lanzarse al mundo de la hostelería abriendo Burger Anteux como un negocio familiar de dos generaciones. “De la barra para afuera había estado muchas veces, pero de la barra para dentro fue distinto. Un gran cambio, no había formado parte anteriormente de la hostelería’’ explica Eulogio. “Mi idea era seguir dedicándome a las reformas, pero como tuvo muy buena acogida y había mucho trabajo nos tuvimos que ocupar toda la familia para dedicarnos completamente al negocio’’, comenta.

Evolución
En la inversión del restaurante, el coste de este era mucho mayor por lo que la familia tuvo que empeñarse. “El día que abrimos únicamente tenía trece mil pesetas en la cuenta corriente, no había más’’. Lo poco que tenían lo empeñaron en el restaurante, depositaron todos sus ahorros para emprender esta aventura.

La reforma la hicieron entre Eulogio y su mujer, Toñi Martínez, únicamente. Se trataba de un local en bruto. “El día que abrimos las vecinas no me conocían, de verme de peón de albañil a verme peinada de peluquería se creían que no era yo, a mi marido le decían: Eulogio tú lo mismo rellenas un bocadillo que pones un ladrillo’’, comenta la dueña entre risas.

Izq.: la fachada de Burger Anteux en 1994. Dcha.: tarjeta de invitación del día de la inauguración.

El restaurante se encuentra situado en una zona donde antiguamente era una explanada de campo a las afueras, un descampado. Ahora, el pueblo ha crecido bastante y se encuentran en una zona mucho más céntrica que antiguamente. En esas fechas pocos locales del pueblo, por ese entonces, habían tenido la idea de montar un Burger.

La diferencia entre una gran empresa y un pequeño comercio de barrio está en la atención al cliente, una atención mucho más cercana ayudándole con lo que necesite y ofreciendo los mejores servicios; filosofía y fórmula que conservan y que debido a sus formas de trabajar, la comida natural que ofrecen y su simpatía les dieron el éxito por la constancia, algo que se mantiene en el tiempo.

Anécdotas en un restaurante
Para poder promocionar su apertura, Eulogio hizo el primer panfleto a mano para ser buzoneado y que todo el mundo conociese la nueva apertura del restaurante. La inauguración fue un éxito.
Desde los inicios tuvieron claro que querían hacer un concepto innovador y diferente a lo que el pueblo estaba acostumbrado, “un bar común era algo típico, quisimos ser diferentes’’, recalcan los dueños.

En Burger Anteux, hoy en día, todo lo que podéis observar se encuentra como el día de la inauguración. Los cuadros, azulejos, los sillones, las mesas, la barra, las fotos de los platos, todo ello cuidado con mucho mimo y orgullo por parte de la familia, sigue estando presente en el restaurante después de veintiocho años. “El otro día una clienta estaba en una mesa comiendo a mediodía y me dice, estuvimos viendo una cinta en VHS y encontramos una de un cumpleaños que celebramos aquí con los mismos cuadros’’, cuenta la anécdota con entusiasmo Sandra, hija de Eulogio y Toñi junto a Esther y Alberto. Sandra está al frente del negocio aunque todos ayudan.

Personalmente, para nuestros protagonistas, pese a que han incorporado cosas nuevas, la esencia del restaurante se conserva. “Nuestra especialidad son los toledanos, aldeanos, las hamburguesas y las tortitas con nata que hoy en día se siguen haciendo artesanalmente y de forma natural sin ningún tipo de aditivo, todo a mano’’, comenta Sandra.

Como en tantos comercios con tantos años a sus espaldas existen muchas historias detrás por lo que Burger Anteux no va a ser menos. Una de ellas es que el primer día que pidieron la carne al carnicero le echaron colorante para quitar el color blanco que trae la carne, esa fue la única vez que tuvo algún aditivo, “quién te ha mandado a ti echarle esto a la carne le dijo Eulogio al carnicero entre risas’’.

Izq.: Esther y Alberto en 1991. Dcha.: la familia Fernández Martínez en el cumpleaños de Eulogio, en mayo de 1995.

Reconocimiento a su trayectoria
En el año 2000 consiguieron el premio de Radio Turismo y Laurel de Oro por la trayectoria conseguida. En este entorno, y siempre buscando la forma de crecer y de adaptarse a los nuevos tiempos, Anteux fue el primer restaurante en Pinto de incorporar servicio a domicilio. De esta manera, el secreto de llevar más de una veintena años en el mercado está basado en el trabajo, la constancia y la forma tradicional de hacer los productos de forma natural. Gracias a todo ello, Burger Anteux sigue creciendo y teniendo el mismo éxito que en sus inicios por el esfuerzo y la pasión que le ponen todos y cada uno de sus integrantes. Estarán encantados de atenderles y ofrecerles sus mejores productos. Saldrán muy satisfechos por su gran amabilidad y cercanía y por la gran cantidad de años de experiencia que tienen en el sector de la hostelería.

Texto: Miriam Rosco
Fotos: Ayer&hoy/ Anteux Burger