Martín Sánchez González.
Cronista oficial de Getafe

Este año 2019 conmemoramos el Centenario de la construcción del Monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles. El Monumento forma parte, además, de importantes episodios históricos y se halla íntimamente ligado al sentimiento religioso getafense. Aquí también se venera a la patrona de Getafe y de su Diócesis, Nuestra Señora de los Ángeles.

La historia del Monumento al Sagrado Corazón de Jesús se inicia en 1911, año en que se celebra en Madrid un Congreso Eucarístico, donde se consagra España al Sagrado Corazón de Jesús y se decide erigir un monumento conmemorativo. El lugar elegido fue el Cerro de los Ángeles.

La instalación del monumento en el Cerro de los Ángeles se debe a la encomiable gestión de don Francisco Belda, marqués de Cabra, subgobernador del Banco de España y, sobre todo, a don Ramón García-Rodrigo de Nocedal, ilustre abogado getafense. Francisco Belda, en carta abierta publicada en 1900 en la revista ‘La Semana Católica’, argumentaba: “[…] por la circunstancia de hallarse situado en el centro geográfico de la Península […] la elevación del Cerro de los Ángeles permite divisarle perfectamente desde muchos puntos de Madrid […]”.

Años más tarde, en 1916, cuando la construcción del monumento ya estaba decidida, don Ramón García-Rodrigo de Nocedal redescubrió el mismo emplazamiento: “[…] por ser aquél el primer vértice geodésico de referencia, el punto más central y preeminente […] está próximo a la Corte, centro oficial de España […] y principalmente […] porque allí está […] en su secular ermita […] la Virgen Santísima de los Ángeles».

El primer monumento al Sagrado Corazón, del cual conmemoramos su centenario, es obra conjunta del arquitecto Carlos Maura Nadal y del escultor Aniceto Marinas y García. La primera piedra se puso el 3 de junio de 1916 y, tres años más tarde, el día 30 de mayo de 1919, era inaugurado solemnemente por el rey Alfonso XIII.

El monumento, de 28 metros de altura, constaba de una amplia plataforma, de un elevado pedestal en forma de tronco de pirámide y, sobre éste, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, vestido con túnica y en serena actitud. Unas amplias gradas permitían el acceso a la plataforma, en cuyo centro se alzaban una mesa de altar y el pedestal. A derecha e izquierda dos grupos escultóricos que simbolizaban a la Iglesia Militante y a la Iglesia Triunfante o humanidad santificada.

En el pedestal, de abajo a arriba, se representaba la Paz, mediante una paloma con una ramita de olivo; unos ángeles elevando hacia Cristo el escudo de España; la Virgen María Inmaculada y la inscripción «Reino de España». Aniceto Marinas hizo hablar a la piedra con su cincel. El 7 de agosto de 1936 es dinamitado el Monumento y las religiosas, entre ellas Santa Maravillas de Jesús, son obligadas a abandonar el Convento que ella misma había fundado, al que regresarían en 1939.

El monumento actual al Sagrado Corazón
Tras la Guerra Civil se construyó otro monumento al Sagrado Corazón de Jesús. El arquitecto Pedro Muguruza y Otaño realiza un ambicioso proyecto que, por indicación de Monseñor Eijo y Garay, obispo de Madrid, «debía recordar el anterior». Así lo hizo, pero completando el conjunto con un gran templo semisubterráneo de planta rectangular, situado bajo la plataforma. Las obras comenzaron el 24 de mayo de 1944, sufragadas por suscripción nacional. Cuando los fondos se agotaron, los gastos corrieron a cargo del Estado.

El proyecto de Muguruza lo modifica el arquitecto Luis Quijada para reducir gastos, conservando lo esencial.

Fernando Cruz Solís fue el autor de los cuatro grupos escultóricos y de las efigies de la fachada que representan a San Isidro (Pueblo), al rey San Fernando (Estado) y a San Isidoro de Sevilla (Iglesia), realizadas en piedra traída del municipio zaragozano de Calatorao.

La imagen del Sagrado Corazón y la decoración en altorrelieve del fuste son obra de Aniceto Marinas, autor de las esculturas del primer monumento. Este conjunto, aunque de mayor altura, es una réplica casi exacta del mismo. El 25 de junio de 1965 se inaugura el Monumento y, diez años más tarde, en 1975, la cripta.