Myriam Millanes

He perdido la cuenta de las veces que he decidido

dedicarte ese lugar llamado olvido.

Con paso incierto y pies no atrevidos,

cierro tus puertas con el miedo a su sonido.

Creo ser de un pasado que se ha rendido.

 

Los recuerdos asoman entre los cierres de mi maleta,

descolocados en unas prisas sin nueva meta.

Siempre un adiós desprevenido y una canción

que suena lenta para el motivo.

 

Tal vez no vuelva a verte.

Quizá fui yo, quien puso exceso en algo perdido.

Poco ayudó esa parte del destino,

si nuestra suerte, fue todo o nada, en este casino.

 

Pero si el juego, en un futuro, nos sienta enfrente,

hagamos que no sabemos lo que pasó,

tal vez pueda volver y salir par,

porque tú y yo siempre tendremos

amor al rojo,  pendiente de terminar.