Myriam Millanes

No quiero ser, solo la cola de una sirena, cuando pierde la sal del agua.

Ni sus pechos con esas conchas, que cubren parte sin hacer falta.

Los cantos de las ballenas, que hicieron coro, pero no bailan.

 

No quiero ser,

el rojo de los corales, siendo escondite de bellas joyas que no se tallan.

Tal vez los restos de algún naufragio, después hogar de mantas raya.

Cuando pienses en pez payaso con poca gracia.

 

No quiero ser,

la perla negra que nadie encuentra, y es una extraña.

No quiero ser,

ciudad hundida, fosa abisal, ni ancla oxidada.

 

Quiero ser la tempestad y el amanecer de tu playa.

Tu ola en las rocas, tu huella en la arena.

La sal de tu piel, la brisa que calma.

La tierra por descubrir y el único mar que inunde tu alma.